Los procesos electorales de Estados Unidos son acontecimientos del cual todos los países del mundo dan seguimiento, esto obviamente porque las decisiones que tome un presidente de ese país puede tener repercusiones globales. En estos meses ya está corriendo la campaña electoral norteamericana para elegir nuevo presidente en noviembre del presente año.

Si asumimos que cada país tiene sus particularidades tendremos que aceptar que una de la de Estados Unidos es su sistema electoral, es uno de los más complicados de todo el mundo, sino el que más. Se asume que su tedioso proceso dificulta el fraude y hace más equitativa la contienda. Muchos son los que siguen las noticias de cómo van los candidatos, quién está ganando, quién perdiendo, pero pocos los que comprenden este intricado sistema electoral. Trataremos de explicar en la forma más breve y sencilla posible los principales elementos del régimen de selección presidencial del país más poderosos del mundo.

Lo primero que debemos tener en cuenta es que en las primarias no se eligen, en sentido literal, a los candidatos que concurrirán a las elecciones presidenciales, sino a los delegados que cada partido en cada Estado envía a las respectivas convenciones nacionales, en las que si se decide quién será el candidato, es decir, los candidatos no ganan la nominación por voto directo en las primarias, sino por los votos de delegados en las convenciones. Las convenciones nacionales son procesos relativamente sencillos y por lo regular el día de la celebración de ésta ya se conoce quién será el elegido. Lo intricado y el trabajo duro son los seis meses (este año de febrero a julio) de primarias a través de toda la Unión. No sólo los nominados para las elecciones presidenciales requieren someterse a primarias para optar por una nominación, sino que también otros muchos cargos tales como nominados para el congreso, senado, gobernador, ayuntamientos o consejo escolar, deben ser elegidos a través de estos procedimientos.

Cada partido difiere en el número de delegados que son elegidos, a saber, el Republicado cuenta con 1,237 y el Demócrata con 2,472. Éste último tiene también los llamados “súper delegados”. Pero, ¿quiénes son realmente estas figuras?

  1. Delegados son los miembros de cada partido que están vinculados a un candidato especifico. En cada partido a los candidatos se le asigna un número de delegados proporcional al porcentaje de votos obtenidos en la votación popular. Es decir, si en el Estado X hay 100 delgados en juego y el candidato A obtiene 40% de votos les corresponde 40 delegados con derecho a participar en la convención nacional de ese partido. Se asume, claro está, que cada delegado votará ese día por su candidato. Hay dos puntos a tomar en cuenta aquí.
  2. Los candidatos demócratas necesitan alcanzar más del 15% de la votación para que se asignen delegados, los republicanos no tienen este requisito
  3. Para la asignación de delegados el Partido Republicano tiene una modalidad llamada “winner-takes-all” que implica que el candidato que gane en un Estado con esta modalidad se les asignan el total de delegados en juego allí. Esto válido en Florida, por ejemplo.
  4. Súper Delegado: Es un término informal que se usa para designar a algunos de los delegados de la Convención Nacional del Partido Demócrata, los republicanos no tienen esta figura. A diferencia de los delegados los súper delegados no son seleccionados sobre la base de las elecciones primarias cada Estado. En lugar de esto, los súper delegados tienen su puesto en la Convención Nacional de forma automática, obteniendo esta condición los actuales y los ex titulares de un cargo electo y los funcionarios del partido. Estas personas son libres de apoyar a cualquier candidato, incluidos los que se hayan retirado de la carrera, independientemente del resultado que haya habido en las elecciones primarias del Estado al que pertenecen.

 

El número de delegados, y súper delegados, en juego en cada partido es como sigue:

  • Partido Republicano: 2, 272 >Necesarios para ganar: 1,237
  • Pardito Demócrata: 4, 765 > Necesarios para ganar: 2, 383 (pueden ser delegados o súper delegados).
  • El número de delegados y súper delegados no es absoluto en cada campaña, es decir, puede variar en cada una de ellas.

 

Los delegados son elegidos básicamente en dos procesos de votación llamados primarias y caucus. Para participar como votante en éstas los ciudadanos estadounidenses deben registrarse (o inscribirse) y tener un domicilio o dirección postal en EE.UU. Las normativas para registrarse en los partidos varia de un Estado y partido a otro. Hay una excepción: en Dakota del Norte los votantes no tienen que registrarse en partido alguno para votar. Dependiendo del Estado es posible afiliarse a un partido con antelación a la elección primaria de dicho partido incluso el mismo día de la elección primaria. Un votante tiene la opción de cambiar su afiliación cuantas veces lo considere necesario.

Las Primarias son simplemente votaciones (por escrito y secretas) por parte de miembros registrados dentro de un partido, salvo excepción de los Estado donde no se requiere la modalidad de estar registrado. Hay cuatro dos de elecciones primarias: primarias abiertas, primarias cerradas, primarias semicerradas y primarias tipo top-two (esta última no la tomaremos en cuenta). Como eventos partidistas cada una de las dos organizaciones políticas lleva a cabo de forma separada su elección primaria donde los candidatos de cada uno de ellos compiten entre sí para ser nominados.

 

Definiendo las primarias tenemos:

  1. Primarias abiertas: no importa la afiliación del votante, cualquiera puede votar en la primaria de un partido. La única exclusión es que no es viable votar en las primarias de ambos partidos.
  2. Primarias cerradas: únicamente los votantes registrados con un partido pueden votar en la primaria de dicho partido. En algunos casos los partidos permiten que los votantes independientes (los no afiliados) participen en dicha primaria siempre que se afilien con antelación a la elección primaria, pueden afiliarse, incluso, el mismo día de la actividad.
  3. Primarias semicerradas: los votantes afiliados sólo pueden votar en la primaria de dicho partido, los votantes no afiliados pueden elegir votar en la primaria de uno de los partidos sin que esto requiera afiliarse a dicho partido. (Es válido en algunos Estados.

Caucus, por su parte, son el sistema de elegir delegados donde cada partido político reúne a la gente que apoya a los diferentes candidatos de cada partido oficial. Se dividen en dos partes, la primera que empieza semanas antes del caucus oficial, en esta fase previa la gente se reúne localmente en escuelas, iglesias o salones para debatir sobre los candidatos. La segunda parte ya es el caucus en sí: reuniones organizadas por cada partido a lo largo de diferentes estados donde generalmente cualquier persona registrada con ese partido puede asistir. Aquí, se vota de manera informal al levantar la mano o con voto secreto. Como hay cientos de lugares donde la gente se reunió a debatir y luego a votar, se van juntando los resultados (primero por colonia, luego por distrito y finalmente por Estado). Como en las primarias a cada candidato se le asigna una cantidad de delegados proporcional a los votos obtenidos en los caucus, a excepción de los Estados “winner-takes-all” para los republicanos.

 

Es importante notar que en número de delegados y súper delegados de cada Estado está en función de su población votante. Es por esto que los candidatos ponen mayor atención a aquellos estados de mayor número poblacional.

 

Como ya vinos los candidatos de cada partido tienen un número mágico para alcanzar la nominación presidencial antes del día de la Convención Nacional, para los republicanos es de 1,237 y para los demócratas es de 2, 383. Es decir, que si un candidato llega a esta cantidad de delegados antes de la Convección ya tiene derecho a la nominación presidencia de su partido, esta convención se convierte en acto casi protocolar. Ahora, ¿qué si ningún candidato llega a este número mágico? Si nadie ha alcanzado una ventaja definitiva los delegados tendrán la última palabra el día de la Convención, es decir, se someten a los candidatos a una votación abierta de delegados y gana el que obtenga mayor número de éstos. En estos casos, que han sido muy escasos en toda la historia de primarías, los candidatos inician un proceso informal de tratar de obtener el voto de los delegados, es posible, incluso, que un candidato “ceda” sus delegados a otro. Visto esto es de suponer que el hecho de llegar con mayor número de votos a la convención no garantiza necesariamente que se obtendrá la nominación. Claro, un candidato que esté en tercer lugar es poco probable que sea el candidato, pero si es posible que el que esté en segundo lugar negocie con el tercer lugar a fin de unificar los votos y poder vencer al que esté en primer lugar. En definitiva, una convención nacional de delegados sin un ganador en primarias puede dar sorpresas.

 

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