El pasado 14 de marzo el alcalde la ciudad de Santo Domingo, Roberto Salcedo (63), anunció que seleccionó para las próximas elecciones generales del 15 de mayo a la misma alcaldía a la ingeniera Francina Hungría (31), ingeniera civil de profesión, como su compañera de boleta. Esta decisión de Salcedo ha sido una de las mejor valoradas en la presente contienda electoral, aun sus adversarios políticos han sido cuidadosos al momento de intentar criticarla, si es que alguno se anima a ello.
La Srta. Hungría es una de las miles de victimas de la delincuencia que arropa toda la geografía nacional, siendo su historia una verdadera tragedia personal. El 23 de noviembre del 2012, mientras se desplazaba por una de las calles del Sector Piantini, de gran actividad comercial en el casco urbano de Santo Domingo, se produjo un fallido robo a tercera persona. Los delincuentes en su huida interceptan a Hungría que se desplazaba en un vehículo de su propiedad y le disparan para robárselo e huir en él. El disparo fatídico fue en la cabeza, como consecuencia ella perdió la totalidad de su visión. Si esto no es una desgracia, qué alguien me diga qué es.
Una vez se dio a conocer la noticia por los medios locales la población se indignó como pocas veces antes, no sólo por el hecho, sino por la crueldad mostrada por los delincuentes ya que ella nunca opuso resistencia y aun así le dispararon. La Policía Nacional y el Ministerio Publico hicieron su trabajo identificando, apresando y poniendo a disposición de la Justica a los desalmados vándalos, y esto en un tiempo relativamente rápido. Cuando se presentan a juicio de fondo toda la sociedad estaba a la espera de una condena ejemplar, pero por sorpresa sólo uno de los cinco implicados fue condenado, los cuatro restantes fueron liberados, esto por problemas de procedimientos jurídicos, según dictaminó el juez actuante. La sociedad que esperaba un castigo que equiparará el daño causado observó con espanto y rabia como la Justicia Dominicana había fallado una vez más. Pero en febrero de este año en un tribunal superior dos de ellos fueron condenado a 30 años, uno a 20 y dos fueron absueltos por considerar dicho tribunal que el Ministerio Público no pudo determinar su participación en los hechos que se le imputan.
Son tantos los dominicanos que han sido víctimas del terror que los delincuentes imponen a sangre y fuego en las calles del país que estos hechos han dejado de ser noticia. Sin embargo, la crueldad de aquellos al disparar a una víctima que no oponía resistencia, la cobertura de prensa del suceso y, más que todo, la forma en que Hungría enfrentó esta desgracia la han convertido en toda una personalidad pública.
Muchos fueron los intentos médicos para salvarle la visión, todos fueron infructuosos. Cualquier persona que se vea en una situación semejante podría enloquecer, pensar que su vida está acabada, que no hay futuro alguno. Pero este comportamiento no se ajusta a Francina Hungría. Ha sido evidente que se ha enfrentado a su nueva realidad con determinación y valentía. Ha creado una fundación que lleva su nombre, Fundación Francina Hungría, Inc., que se orienta en ayudar personas con discapacidad visual, en junio 2014 realizó una original actividad deportiva en el Estadio Quisqueya que reunió a más de cinco mil personas, el primer Clásico Beep Beisbol (béisbol con sonido para invidentes), recurrentemente hace entregas de bastones, entre otras actividades. Fue elegida como “Mujer del Año 2013”, reconocimiento otorgado por Diario Libre, uno de los más importantes periódicos dominicanos.
El señor Esmerito Antonio Salcedo Gavilán, conocido como Roberto Salcedo, inició su vida pública como comediante y dio un salto a la política con tremendo éxito, ha sido alcalde de Santo Domingo por tres períodos consecutivos, 14 años. Tengo mis dudas de si sus éxitos electorales son consecuencia de las virtudes de sus gestiones municipales o la incapacidad de la oposición política de haber articulado un proyecto electoral medianamente creíble. Esto así porque los gobiernos de Salcedo tienen deudas pendientes de larga data con sus munícipes que sus gestiones han sido incapaces de resolver, pero el hombre tiene, repito, 14 años en el puesto. Un candidato político no siempre gana o pierde por sus propios méritos, también las circunstancias tienen un rol fundamental en sus triunfos o derrotas.
En esta ocasión se está ofertando al electorado capitalino a Francina Hungría como vice alcaldesa. ¿Cuál es la razón de por qué este cargo existe? La razón fundamental es sustituir al alcalde en ausencia de éste, por la causa o motivación que fuere, ya sea temporal o permanente. Simple, ¿no? La alcaldía de Santo Domingo, capital de la República Dominicana, es la mas importante del país, con un territorio de 91 KM2 y una población de mas de 1,5 millones de habitantes, los ingresos del pasado año ascendieron a más de 3,200 millones de pesos con una nómina de más de 4,700 personas (datos según su página web). Mi pregunta, ¿estaría Francina Hungría en capacidad de manejar semejante institución? También aquí tengo mis dudas.
Percibo a todo alcalde como un político (aunque no necesariamente debe serlo para estar en este cargo), como un servidor público que administra los recursos de su municipio por un tiempo limitado y sus decisiones deben circunscribirse los límites que la Ley le impone. Un alcalde es fundamentalmente un gerente de la cosa pública. Todo gerente debe tener su sustituto por razones obvias y al momento de elegir a éste uno de los puntos que debe siempre tener en cuenta es si puede sustituirlo de manera adecuada, si tiene la capacidad, el perfil, las cualidades para desempeñar su cargo. Si el candidato reúne estas cualidades, la selección es prudente, de no temerlas debemos mirar a otro candidato. Esto, señores, es elemental.
Por más que admiremos y respetemos Hungría no hay forma de ver que reúne las condiciones para, en una eventualidad, hacerse cargo de la Alcaldía de Santo Domingo. Los dominicanos tenemos un ejemplo reciente, inédito y trágico, que esperemos que no se repita jamás. Pero por un instante imaginemos que la Srta. Hungría se vea en la necesidad de sustituir a Salcedo de forma permanente, repito que no es que esperemos que vaya a ocurrir, pero es una posibilidad, de hecho, esta es la principal razón por la que existan los “vices”.
Hungría, no tiene experiencia en cargos púbicos, nunca ha sido política, tiene poca experiencia en sus labores propias de su profesión, no creo que en su vida haya manejado un equipo de trabajo como el de la Alcaldía del Distrito Nacional, y no podemos jamás dejar de considerar, penosamente, su limitación visual, que limitaría en forma descomunal sus accionar. En el país tuvimos un presidente no vidente, que gobernó en semejante condición el país por 10 años de manera más o menos controlada, Dr. Joaquín Balaguer Ricardo. Pero el Dr. Balaguer es un personaje único en nuestra historia, con una inteligencia excepcional, que ya había sido presidente en cuatro ocasiones, es decir, ya conocía los intríngulis para manejar la cosa pública, era un docto en el difícil manejo del poder y aún con semejante experiencia su incapacidad visual se tradujo en severas deficiencias en su ejercicio. Además, al momento de asumir el cargo una vez ya ciego, tenía más de ocho años con esta condición, tiempo que le permitió adaptarse a vivir con esta limitación.
¿Ha sido la selección de Salcedo correcta desde el punto de vista gerencial? No lo ha sido, casi raya en la irresponsabilidad. Su decisión es, a lo sumo, electoralmente válida en función de captar votos, votos que entiendo a él no les faltan. Tiene tres periodos consecutivos ganando este puesto de manera holgada y todo apunta que ganará el cuarto. Perece evidente que a los capitalinos le gusta su Roberto, sus victorias electorales así lo indica.
Independientemente del interés que mostremos en que las personas con alguna limitación sean incluidas en la fuerza laboral estatal y privada a fin de eliminar la exclusión, no por esto podemos perder la ecuanimidad, nuestro interés por la inclusión no debe estar por encima de la objetividad.
Para Salcedo es la candidata ideal: se perfila como una vice pasiva, no se puede esperar que ésta tanga la capacidad, e imagino que tampoco la intención, de competir con su liderazgo, le otorgará algunos votos, le confiere al alcalde una imagen de inclusión en cuota de poder de la mujer y de las personas con discapacidad, Pero entiendo que lo este habilidoso político está haciendo es sacar votos de donde sea, incluso obtener votos de la desgracia ajena. No importa, son votos.
Roberto Salcedo ha dado una lección a los demás políticos dominicanos: cómo convertir la inclusión en algunos votos más.

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