El señor Abinader no es tonto, y sabe que no ganará estas elecciones. Pero él es un político muy joven y puede, y debe, mirar y cuidar su futuro político y éste depende en gran medida de lo que sucederá el domingo y cómo él sea capaz de manejar su segura derrota electoral, al menos en el nivel presidencial.

La crisis electoral que se está viviendo en estos días en República Dominicana en torno al modelo de escrutinio que se utilizará en las elecciones del próximo domingo 15 de mayo, ha generado que una parte de los actores políticos de la nación, y algunos no políticos, viertan toda una avalancha de críticas contra aquellos que están demandando de la Junta Central Electoral (JCE) el conteo manual de votos. El reclamo viene de todos los partidos de la oposición, sin embargo, los improperios son mayormente lanzados al principal candidato opositor y a su organización, a Luis Abinader y al Partido Revolucionario Moderno (PRM).

Estos políticos que están exigiendo el conteo manual de votos han dicho hasta la saciedad que no se oponen al procedimiento electrónico, sino que además de éste también se realice el manual, tal y como indica la Ley Electoral. Como siempre sucede en los impases de carácter legal, los juristas se han enfrentado unos a otros, donde hay quienes dicen que realmente esta ley ordena el conteo manual y están aquellos que dicen qué no, qué ella permite a la JCE tomar la acciones que entienda necesarias para hacer un escrutinio óptimo.

Pero la esencia del problema no es la legitimidad o no del protocolo de conteo. Estoy seguro que, si éste beneficiará a la oposición, ésta aplaudiría la medida sin importar si es legal o no, o al menos callaría. Cada día se hace más evidente que la oposición tienes dudas en la confiabilidad del conteo electrónico, y la ferocidad con que el partido oficialista y la misma JCE han defendido este sistema no hace otra cosa que incrementarlas. Estamos, pues, frente a un problema político, más que legal.

En las últimas tres semanas se han publicado al menos 13 encuestas electorales. De las cuales 10 le otorgan al presidente y candidato a la reelección, Danilo Medina, más de un 50%, entre estas 10 hay seis que le otorgan un 60% o más. De manera que, si vamos a creer en las encuestas, y nosotros creemos en ellas, es evidente que el nivel presidencial en estas elecciones está claramente definido y aquí tendremos, pues, una reelección.

Esta realidad hace que el nivel congresional y el municipal adquieran mayor importancia para todos los partidos de oposición que no están aliados al partido gobernante, porque ya que a ninguna de sus candidaturas le será posible salir victoriosa en el nivel presidencial, les resulta obligatorio a estas organizaciones tratar de obtener la mayor cantidad posible de senadores, diputados y alcaldes. Esto es válido para toda la oposición, pero es particularmente vital para Luis Abinader, quien debe defender cada voto con “uñas y dientes”, si fuera preciso.

Inmediatamente después del 15 de mayo el señor Abinader está supuesto a convertirse en el principal líder opositor, pero esa posible principalía estará condicionada por diversos factores, uno de ellos es la cuota de poder que su partido pueda obtener en estos comicios. Para el PRM, y para su candidato, es fundamental, no sólo conservar la cuota de poder que tiene en estos momentos, sino que debe incrementarla. Recordemos que en una democracia el poder no sólo lo tiene el partido que ostenta la presidencia, sino que el congreso y las alcaldías pueden aportar cuotas importantes de él.

Si el PRM resulta ganador de una significativa representación congresional el gobierno tendría que tomarlo en cuenta al momento de someter proyectos de leyes trascendentales, y esto, a su vez, podría suponer la futura necesidad de hacer acuerdos y negociones con los líderes de ese partido. Suponer que Abinader será el principal líder del PRM nos permite entender porque todo su esfuerzo en defender cada voto de su partido en estas elecciones. Recordemos que el primer poder del Estado no el ejecutivo, sino el congreso. Es aquí donde se aprueban las leyes que rigen la nación y es un equilibrio al poder del ejecutivo.

Las alcandías, por su parte, les ofrecen a los partidos una presencia de primer orden en los municipios donde ellos la ostentan, además, de ser importantes fuentes de empleos a sus miembros. Y tomemos en cuenta que el PRM no es más que el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) reducido, lo que nos lleva a recordar que estos muchachos tiene 12 años fuera del poder ejecutivo y se encaminan a estar 16 en esta condición. Esa es una de la importancia de las alcandías para que esta organización pueda compensar la desmoralización que producirá la segura derrota presidencial a que se encaminan.

Son estas sólo dos de las razones que obligan al PRM a pelear cada voto, sus reclamos no son otra cosa que una herramienta para tratar de quitar la mayor cuota posible de poder al PLD, un desesperado intento de sobrevivencia política, porque un partido sin poder de poco sirve, no es más que un ente de presión mediática, si acaso.

El señor Abinader no es tonto, y sabe que no ganará estas elecciones. Pero él es un político muy joven y puede, y debe, mirar y cuidar su futuro político y éste depende en gran medida de lo que pase el domingo y cómo él sea capaz de manejar su segura derrota electoral, al menos en el nivel presidencial.

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