En estos días hemos escuchado decir a más de un representante de estas colectividades religiosas que en este país no hay discriminación contra los LGBT, sino que el problema es que éstos quieren imponer sus posiciones a la fuerza. Decir que en este país no hay discriminación contra los homosexuales es una locura, es un verdadero irrespeto al sentido común de los dominicanos.

Representantes de la comunidad LGBT del país han tomado parte en algunos pequeños incidentes en la recién celebrada “46 Asamblea de la Organización de los Estados Americanos”, y éstos han sido reseñados por la prensa local e internacional. Los temas son los mismos que hemos visto persistentemente, a saber, derechos de la colectividad LGBT, luchar contra la discriminación, reclamo de una legislación que permita el matrimonio igualitario, entre otros.

Como siempre, en primera fila de los que se oponen a la igualdad de derechos que favorezcan a esta colectividad se encuentran grupos religiosos, que no pierden oportunidad de mostrar su actitud siempre vigilante. Otro comportamiento no podemos esperar de éstos, y todos debemos entender que ellos también están en su derecho de defender sus posiciones. Sin embargo, en este ejercicio de defender posiciones no podemos permitir que estén presentes manipulaciones y falacias.

En estos días hemos escuchado decir a más de un representante de estas colectividades religiosas que en este país no hay discriminación contra los LGBT, sino que el problema es que éstos quieren imponer sus posiciones a la fuerza. Decir que en este país no hay discriminación contra los homosexuales es una locura, es un verdadero irrespeto al sentido común de los dominicanos, nada más manipulador y falaz. ¿Qué quieren “forzar” lo que por derecho les debe corresponder? Claro. Pero, ¿alguien conoce algún otro método de terminar con una cultura de discriminación de cientos de años?

Constantemente escucho a comentaristas de radio y TV decir que “respetan y apoyan a los homosexuales y que jamás estarían de acuerdo con que se les vulneren sus derechos ni se les discrimine”, pero que “sus relaciones deben mantenerlas en la intimidad, como ha sido siempre, no hay necesidad de exhibir públicamente su comportamiento”. Asumen esta posición en el entendido de que exponer públicamente tal conducta es un mal ejemplo para la sociedad. Si esta posición no es discriminatoria, que alguien me diga cómo calificarla.

Una pareja heterosexual tiene todo el derecho a exhibir y gritar su relación sentimental a los cuatro vientos, pero en República Dominicana los religiosos y conservadores les piden, más bien, le exigen a los LGBT que deben mantener sus relaciones a escondida para no dar un mal ejemplo. Tal y como dijo hace varios días la abogada y comentarista de radio Susana Gautreau: “desde el momento en que se limite a una persona exhibir condición sexual ya es discriminación”.

Pero aún hay mucho más. Una pareja heterosexual tiene las posibilidades de casarse y con esto proteger bajo un sistema de seguridad social y seguro médico público o privado las necesidades médicas de su familia, puede igualmente hacer a su pareja beneficiaria de un régimen de herencia al momento de la muerte de algunos de los conyugues, una pareja homosexual no puede hacer nada de esto porque la Constitución no le permite casarse.

En nuestras calles, parques, lugares públicos, en los medios de comunicación la burla y el desprecio hacia la comunidad LGBT es la norma, lo que lleva a muchos homosexuales a optar por mantener su inclinación sexual en secreto, y otros no se atreven a defender los derechos de esta colectividad por temor a las mismas burlas y que se les considere gay, aun sin serlo. Esto es una actitud que está severamente arraigada en nuestra idiosincrasia, que cada día es alimentada por los discursos y posiciones de las colectividades religiosas más conservadoras, que intentan imponer sus posiciones sobre la base de dogmas religiosos a los cuales ven como “obligatorio” someter a ellos a creyentes y no creyentes.

La comunidad LGBT en este país, y creo que en todo el mundo, lo único que persigue la igualdad de derecho y que termine la discriminación, no es en lo absoluto que todo el mundo ser convierta en homosexual. Nunca he escuchado a un defensor de esta colectividad sugerir a nadie que se vuelve gay. Nada de eso. Lo que ellos persiguen es que su homosexualidad sea vista y aceptada como algo normal, como un camino que cualquier ser humano tiene el derecho de caminar por él o no. Lo que se busca es el respeto a la diversidad.

Los religiosos deben entender, y sobre todo aceptar, que la igualdad de derechos, en todo el sentido de la palabra, no atenta contra supervivencia de la humanidad, ni contra la sociedad, ni contra la familia, ni la religión, ni nada de lo que ellos rabiosamente defienden. Simplemente lo que esta igualdad de derecho persigue es crear es una convivencia igualitaria en la diversidad.

Ser homosexual sólo indica que tienes preferencias sexuales por personas de tu mismo sexo. Simplemente es un rasgo más de lo que eres como ser humano, tales como que eres ciudadano del mundo, tienes una nacionalidad, eres hombre o mujer, tienes un padre y una madre, te gusta el arroz blanco, las habichuelas rojas y te gustan y amas las personas de tu mismo sexo. Ninguna persona debe ser discriminada o limitársele sus derechos por el género, etnia, color de su piel, posición económica, orientación religiosa o preferencia sexual.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s