Pero ahora, tal y como el presidente hubiera despertado de un largo sueño, nos ha regalado a los dominicanos la grata sorpresa que ha decidido convertirse en un defensor de los recursos naturales del Estado, y los medios de prensa del Palacio Nacional no han desaprovechado la oportunidad para publicar en las redes sociales esperanzadoras frases de su jefe, acompañadas de hermosas fotografías.

En estos días el presidente Danilo Medina ha estado externando un marcado interés por el tema medioambiental del país, y a la vez ha manifestado su compromiso de tomar cuantas medidas sean necesarias para cambiar el deplorable estado en que se encuentran extensas zonas boscosas y no pocas riveras de ríos.

Sin embargo, a quien escribe, e imagino que a muchos otros dominicanos, se le ocurre preguntar ¿de dónde le ha nacido al presidente Medina este repentino interés por el medio ambiente dominicano? ¿Qué fenómeno, quizás sobrenatural, ha logado que nazca en él esa preocupación por la defensa de nuestros recursos naturales? Y la pregunta más inquietante de todas: ¿dónde ha estado el presidente Medina estos últimos cuatro años?

Estas inquietudes son porque las quejas por crímenes medioambientales fueron una constante en su primer período de gobierno. Se hicieron innumerables denuncias de talas indiscriminadas de pinos en las montañas de Constanza y Jarabacoa llegaron a indignar a más de uno, de actividades de las granceras en las cuencas de numerosos ríos en toda la geografía nacional, e incluso en las Dunas de Baní, reserva ésta que siempre se respetó, hasta ahora, denuncias del corte de árboles para la producción de carbón para llevar a Haití, que algunos organismo estiman casi medio millón de sacos en cuatro años, denuncias de que en Francia y Alemania es común ver en tiendas fundas de carbón que indican que proceden de República Dominicana, denuncias de los estragos al medio ambiente de las zonas de influencias de la minera canadiense Barrick Gold, y la lista podría continuar.

Si en el pasado cuatrienio hubo un ministro que fue vapuleado por la prensa y la opinión pública, ese fue Bauta Rojas Gómez, antiguo Ministro de Medio Ambiente. A diario en la prensa escrita, en la televisión, en la radio, en las redes sociales se pedía a gritos la intervención del presidente Medina para detener los constantes delitos ambientales que a diario se han venido cometiendo con total impunidad. Las alocuciones radiales en este sentido por parte del señor Ricardo Nieves, que es una de las voces más honesta que nos quedan en la prensa nacional, han sido más que elocuentes.

Y ante todo este panorama el jefe del Estado permaneció mudo, y pareciera que también estuviera ciego y sordo. Creo que en el único momento que se refirió al tema ambiental fue en septiembre del 2014, para justificar la no promulgación del proyecto de ley que declararía parque nacional a Loma Miranda. ¡Imposible no recordar aquella colectiva indignación!

Pero ahora, tal y como el presidente hubiera despertado de un largo sueño, nos ha regalado a los dominicanos la grata sorpresa que ha decidido convertirse en un defensor de los recursos naturales del Estado, y los medios de prensa del Palacio Nacional no han desaprovechado la oportunidad para publicar en las redes sociales esperanzadoras frases de su jefe, acompañadas de hermosas fotografías.

Y, después de todo, tenemos que celebrar que el presidente, por fin, haya decidido poner interés por el tema del Medio Ambiente. Aún no es tarde, aún tenemos tiempo, siempre y cuando esto no sea un barato discurso de corte populista.

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